lunes, 10 de mayo de 2010

Poema 20

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


PABLO NERUDA

sábado, 8 de mayo de 2010

Odiar

Y no se pudo evitar moribunda catástrofe,
tú lo quisiste así y yo no pude hacer nada.
Ni suspiros, ni lágrimas al anochecer
evitaron ahora el sentimiento que tengo.

Yo te quise y te amë como nadie en este mundo.
Un fatal resbalón en mi degradante vida.
Ahora me torturo pensando que eres otra,
que olvidaste mis caricias y mis dulces besos.

Te enemisto, y te lo digo de frente, te aborrezco.
Te odio tanto como la lluvia al sol miserable,
como la leña al fuego quemante y putrefacto,
como tus primeros besos, dagas en el llanto.

viernes, 7 de mayo de 2010

Soy el hombre

Soy el hombre. Un demente sin sangre roja,
la lluvia ya no me inunda mis grandes ojos.
Me arrastro como un gusano en la tierra salvaje.
Me despojo de mis brazos y de mi razón.

Soy el hombre. Me arranco el corazón a pedazos
y camino por desiertos y frondosos bosques.
Palpo con mis caídas manos musgos de la tierra,
me cubro con la greda de mis antepasados.

Soy el hombre. Quiebro mi alma en infinitos trozos.
Ya no siento amor, ni paz, ni consuelo alguno.
Sobrevuelo el horizonte entre las veinte ráfagas.
Planeo sobre la ciudad sangrante y enferma.

Soy el hombre. Quemo con fuego mis pensamientos.
Caigo en un estado de inercia imaginaria
y me despojo de mi voz, mi vista, mi tacto,
Mi olfato, mi intuición, mi vida, mi amor.

Soy el hombre. No tengo absolutamente nada
y medito sobre mi propia y nula existencia.

domingo, 2 de mayo de 2010

Y aun te sigo queriendo...

Y aun te sigo queriendo
como cuando te vi,
como ayer.

Como cuando me miras
o me mirabas
o pensabas en mí.

Como cuando sentí tu voz,
tu dulce aroma
de lima y melón.

Aun te sigo queriendo,
y es igual que ayer.

Ayer me amaste, lo sé.

jueves, 15 de abril de 2010

Amor, desamor....

Amor, desamor. ¿Quién lo sabe?
Es como un claroscuro en el valle,
Un sube y baja perpetuo.
Amor, desamor. ¿Quién lo sabe?
Es como una rima sin letras
la cual calla y grita en periodos.
A veces gris, a veces azul,
como el mar triste o como el cielo
o como el plasmar de mis letras.
Tan ambiguo como el camaleón
Amor, desamor. ¿Quién lo sabe?
Un juego de engaños y risas,
de miradas, golpes y caricias.
Tan profundo como tus ojos
y tan mezquino como la vida.

sábado, 27 de marzo de 2010

Tú, eres incapaz de encontrar...

Tú, eres incapaz de encontrar los sueños míos.
Que vagan en el azul profundo de los cielos.
Esperando puentes amarillos que te lleven
a lo más oscuro de mis paganos momentos.

Tratas de amarrarme el corazón con tus hilos.
Hundiendo, inerte, el mismo corazón tuyo.
Y las aguas lo mecen y los mares lo calman
y tu risa en el viento y tu voz en mi alma.

Y una conexión absurda que llega de noche,
que trae lamentos que al oído no engaña
y las copas giran armonizando colores.
El vino derramado y la sangre entibiada.

Oigo el sonar de una cancion ...

Oigo el sonar de una canción, a lo lejos.
El humo de mi cigarro me envuelve la boca.
Los autos pasan raudos y sin ningún destino,
mientras te recuerdo, solo, junto a mi pluma.

Yo no te pedí que esto fuera así, amor.
Que me esperaras una eternidad solitaria,
mientras enjuagan las luces tu largo cabello
y la lluvia cae sobre nuestras viles vidas.

Pero así se dio el amor entre nosotros.
Con mis llantos de roble e ira de mil volcanes.
Con tus lágrimas de niña y tu ternura grácil,
y con el huracán que llevas, a tus espaldas.

Intento aferrarme a tu imagen dormida.
En calma, durmiendo tú en mi cama, En calma.
Y bajo las sábanas soñadas mil caricias,
en mi almohada juntos, y para el resto de la vida.