domingo, 2 de mayo de 2010

Y aun te sigo queriendo...

Y aun te sigo queriendo
como cuando te vi,
como ayer.

Como cuando me miras
o me mirabas
o pensabas en mí.

Como cuando sentí tu voz,
tu dulce aroma
de lima y melón.

Aun te sigo queriendo,
y es igual que ayer.

Ayer me amaste, lo sé.

jueves, 15 de abril de 2010

Amor, desamor....

Amor, desamor. ¿Quién lo sabe?
Es como un claroscuro en el valle,
Un sube y baja perpetuo.
Amor, desamor. ¿Quién lo sabe?
Es como una rima sin letras
la cual calla y grita en periodos.
A veces gris, a veces azul,
como el mar triste o como el cielo
o como el plasmar de mis letras.
Tan ambiguo como el camaleón
Amor, desamor. ¿Quién lo sabe?
Un juego de engaños y risas,
de miradas, golpes y caricias.
Tan profundo como tus ojos
y tan mezquino como la vida.

sábado, 27 de marzo de 2010

Tú, eres incapaz de encontrar...

Tú, eres incapaz de encontrar los sueños míos.
Que vagan en el azul profundo de los cielos.
Esperando puentes amarillos que te lleven
a lo más oscuro de mis paganos momentos.

Tratas de amarrarme el corazón con tus hilos.
Hundiendo, inerte, el mismo corazón tuyo.
Y las aguas lo mecen y los mares lo calman
y tu risa en el viento y tu voz en mi alma.

Y una conexión absurda que llega de noche,
que trae lamentos que al oído no engaña
y las copas giran armonizando colores.
El vino derramado y la sangre entibiada.

Oigo el sonar de una cancion ...

Oigo el sonar de una canción, a lo lejos.
El humo de mi cigarro me envuelve la boca.
Los autos pasan raudos y sin ningún destino,
mientras te recuerdo, solo, junto a mi pluma.

Yo no te pedí que esto fuera así, amor.
Que me esperaras una eternidad solitaria,
mientras enjuagan las luces tu largo cabello
y la lluvia cae sobre nuestras viles vidas.

Pero así se dio el amor entre nosotros.
Con mis llantos de roble e ira de mil volcanes.
Con tus lágrimas de niña y tu ternura grácil,
y con el huracán que llevas, a tus espaldas.

Intento aferrarme a tu imagen dormida.
En calma, durmiendo tú en mi cama, En calma.
Y bajo las sábanas soñadas mil caricias,
en mi almohada juntos, y para el resto de la vida.

lunes, 8 de febrero de 2010

Lágrimas de chocolate

Llora la niña en el parque
Por el chocolate caído.
Con su alma destrozada
Y su mentón desabrido.

¿Qué pensaría de ella
el chocolate en el suelo?
Pues sin ningún consuelo
Lo deja caer en la acera.

Lo mira desconsolada
Y piensa como seria
Llevar su mano cansada,
A la boca con alegría.

Entonces el chocolate,
Triste como aquel día.
siente caer una gota
Que de sus ojos caía.

La niña lo mira distante.
Resignada sentada en el parque
pues, desde aquel día,
carga una lagrima en su mejilla.

Y como poder olvidarla
si café era el color
de esa gota bendita
que su chocolate posó.

Vuelve

La soledad a veces es compañera,
en el sueño, en el llanto.
Escucho su murmullo en el viento
y su silbatina en tardes oscuras.

Cogí de su mano cuando el viento
arrebató el tesoro de mis manos
y lo refugió donde no pudiera tenerlo,
donde no escuchara su voz ni saboreara sus pensamientos.

Si vuelve te pido que me dejes.
Si me dejas entonces tomare de su mano.
Su mano cálida y a veces distante
que recorrió mi cuerpo como un temblor vago.

miércoles, 15 de julio de 2009

Para Lizandra

Aprendí a ver de otra manera el mundo contigo, aquellas sensaciones, esos pasajes de mi vida, esa fugacidad de nosotros en el espacio en que nos desenvolvemos. Puede que siempre halla momentos como este. En el que realmente soy sincero con las personas y el escudo que aun retuerce mis entrañas se quebré un poco, más cuando estoy contigo. Sé que mi vida no es perfecta, no lo fue ni nunca lo será. A veces camino sin rumbo por un sendero oscuro y me es difícil encontrarme en mi propia conciencia. Siento que a veces he perdido la chispa de la vida, como una consecuencia de muertes y expiraciones que dejan de lado lo bueno de los rayos de sol en la mañana. No sé cómo explicarte este sentimiento que llevo, a veces siento que soy una persona muy triste, fingir no es problema cuando se trata de retratar una sonrisa en el rostro, fácil. Estiras los músculos de tu rostro y todo lo malo del mundo desaparece para los demás, excepto para mí. No soy de esas personas que cuenta su vida ni sus problemas, pero contigo seré sincero y pretendo decirte todo lo que siento. Esa penumbra que ahoga mi ser desaparece cuando te veo. Siento un aire cálido en tu mirada. No sé si el amor se puede transmitir a través de tus ojos, o de tus mejillas sonrojadas. No sé si mi pena se va con la llegada de tus besos, de tus caricias, de tus labios, solo sé que en mi pasa algo, que no puedo explicarte con otra palabra que no sea te amo.